[icon] Eryk Von Bicken - April 16th, 2003
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Current Music:"Lacrimosa" Mozart
Subject:Vitelio... el sueño
Time:03:59 pm

Vitelio:
Se puede amar a una mujer de tal forma que no haya más que ella para vivir y hacer vivir. Se puede amar así... me gustaría amar así.
Virgilio:
Pues qué te lo impide.
Vitelio:
Virgilio, maestro. Bien entiendes de esto que llaman amor, lo padeciste cual hoy lo padezco yo y nunca desvelaste su verdad. Fue por amor, bien lo sé, que aceptaste la fachada del “virginal”. Fue por amor, y por amor nació tu Eneas. Por esto comprendes, mi anciano maestro, la sutil diferencia entre amar y querer.
Virgilio:
Quisiera negarlo, mas la mentira se descubriría con las lágrimas que brotaran de mis mejillas. Pero dime, ¿No amas a Alicia?
Vitelio:
Bien sabe Dios que he intentado engañar a mi corazón, mas es imposible que llegue más lejos que el querer. Cuando el alma se resiste, el corazón también.
Virgilio:
La voluntad, a veces, es más fuerte que ambos.
Vitelio:
La mía no. Me vencen mis miserias y por esto se me llama poeta. ¡Poeta! ¿Me entiendes? Lo nuestro nunca fue ni será un don.
Virgilio:
Tus palabras me entristecen y renuevan viejas heridas.
Vitelio:
Viejas... ojalá las mias lo fueran. El tiempo tal vez fuera un aliado poderoso a la voluntad... ¿pero qué digo? ¿Tiempo?... Al nacer caí a un abismo por el antojo de un Dios, quisiera ser insensible para no sufrir el amor.
Virgilio:
Eso nunca Vitelio, pues los que son insensibles dejan de ser humanos para convertirse en máquinas. Carecen de sentimientos.
Vitelio:
Quién sabe si eso no es la felicidad.
Virgilio:
El infierno, Vitelio, eso es el infierno.

Vitelio:
Pues lo prefiero al cielo. Si la promesa es el dolor, que arda en el infierno.
Virgilio:
Tu conciencia dolida se encuentra delirante. Comprendo tu locura.
Vitelio:
De necios es llamar tal a la razón.
Virgilio:
¿Me llamas necio?
Vitelio:
¿Quién delira?
Virgilio:
Tú, ya lo ves.
Vitelio:
¿y por qué no tú? (Pausa) Habla. Demuéstrame que soy yo el enfermo.
Virgilio:
¿Qué quieres que te diga?
Vitelio:
Demuéstrame que me engaño. Si la promesa es el sentir y el sentir es dolor, ¿Por qué deliro diciendo que no quiero sufrir?
Virgilio:
¿Crees que junto a Dios sufrirías?
Vitelio:
Tú lo haces, acabas de recordar viejas heridas.
Virgilio:
Cuando amas y eres feliz no puedes sentir dolor aunque permanezca en una parte de tu corazón. Para que haya luz debe existir la oscuridad.
Vitelio:
Pues haz que ame de tal forma que aparte el dolor de mi ser.
Virgilio:
Yo no soy Dios.
Vitelio:
Éste es mi sueño, yo te hago Dios. Quiero amar. ¡Amar! Y ser correspondido mi sentimiento, aunque sea en una mínima parte; pero amar... ¿Tan difícil es?
(Breve pausa)
Virgilio:
No puedo
Vitelio:
Lo harás
Virgilio:
¡Vitelio!
Vitelio:
Yo te he creado, tú la crearás.
Virgilio:
No se puede crear el amor.
Vitelio:
Se crea el odio, ¿Por qué su antónimo no?
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Time:10:57 pm
Recuerdo de mi juventud haber leído un libro. Él estaba loco, al menos todo el mundo lo creyó así.
¿Estaré loco? Tal vez, en mi necedad me crea cuerdo y...
¿Qué ves?
¿Qué ves?
¿Qué ves?
¿Qué ves?
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Subject:Una noche de sueños dulces...
Time:11:28 pm
Líricos vapores misteriosos... no sé dónde leí estas tres palabras, pero me gustan... sí, me gustan. Los altos álamos y demás árboles que, con sus raíces salientes y entrecruzadas cual parejas de enamorados abrazados en tierna postura, descansaban en los elevados páramos y las cavadas llanuras se encontraban empapados o cubiertos de unos líricos vapores misteriosos. Tan misteriosos que semejaban esos maravillosos mundos sacados de fantásticos sueños o de relatos fantásticos. Tan misteriosos que seguramente serían producto del respirar entrecortado de las náyades que, aunque habitantes del fondo del serpentino río que atravesaba el lugar unificando todas las llanuras y formando una extraña Z, asomaban a veces sus coloridos rostros de mujeres hermosas; verdes como los iris de Minerva, de cabelleras largas y negras y de orejas apuntadas con sonrisas eternas, de esas que aun en el más amargo llanto siguen reflejadas en el rostro. Las náyades que hastiadas de la humedad del fondo, ascienden cual aves al cielo para contemplar toda la mística superficie con toda su majestuosidad; y al no estar acostumbradas a tan extraña atmósfera, entrecortan su respiración emitiendo esos vapores líricos y misteriosos.
Leves rachas de un denso, fresco aire luchan con la calma por, libres de cualquier resistencia volar entre la niebla ayudando a su forma e idea semejante, tal vez, al aliento de un dragón.
De todas partes atraídos, miles de sonidos lisonjeros, miles de sonidos maravillosos llenan con sus dulces sinfonías, empapan con su tierna piel los álamos que pacientes esperan de nuevo la primavera.
Unicornio corre por la empinada llanura y con gracia divina salta a un lado y otro del río. Las náyades cantan, alaban al dios equino. A cada salto, miles de seres de diminutas estelas saltan del verdoso néctar por acariciar el virgen cuerpo del élfico corcel.
Ave de rojizas plumas esquiva las retorcidas ramas de los álamos, el alma del fénix canta, su mirada clava las máscaras, distintas capas que de la atmósfera forman espejos de opaca estampa, sueños de nebulosa planta.
Y así, circular forja de divina tela, parca callada que eterna reitera la forma, pasan siglos y milenios, horas y minutos en un mundo fantástico de accidental forja y amada estampa. Allí no hay penas, no hay tristezas. Hay amor y luz eterna.
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Current Music:"Hungarian Rhapsodies" Liszt
Time:11:38 pm
Una niña se ha perdido y yo debo encontrarla. Se ha perdido en mis ojos, sus pupilas se han olvidado de soñar; y yo debo ayudarla.
¡Oh, qué extraña sensación me invade cuando suena su incandescente espectáculo! La vida gira en derredor de notas y compases...
Niña perdida y desamparada, yo he de cuidarte en tu cuna.
¡Margueritte!
Ese acorde en menor, ese intento de canon...
Un jardín extraño. Un suspiro envuelto en telas de tul... Fausto recorre con nerviosismo el escenario. Margueritte, sentada en el frío banco, lo observa sin temor a lo que sabe que va a descubrir.
¿Quién es ella?
¿Él?
Nadie lo conoce y todo el mundo lo teme...
La sola esencia de Mefistófeles hace que la gente le odie... Otro Mr Hyde envuelto en miserias.

Ella está a mi lado y me susurra cosas dulces al oído. La amo y cuando no gozo de su presencia mi corazón se siente triste y cansado.
Mi alma es ella... es justo pues que el alma de Fausto sea Margueritte. No puede ser de otra forma.
Deben amarse.
Ella debe amarle...
¡Ah, DEBER! Odio a muerte esa palabra. ¡Se aman!
Él...
Fausto es una sombra; cual lo fuí yo hace no demasiado tiempo.

El cansancio hace dudar a mis ojos y la tinta emborrona el papel. Estoy cansado. Mi lecho espera... Quede en esto sellada el alma de mi obra. ¡Margueritte! Que vea Fausto que es grande por ella... Su grandeza es la grandeza de su amor por ella.
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