Eryk Von Bicken -
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| A Friedrich Wolfgang. Vienna. Weimar, 15 de Diciembre de 18... Creo que en todo el tiempo que llevo residiendo en lugar tan lejano a Vienna sólo he tenido oportunidad de escribirte en quejas de mi mala suerte y de la tragedia que con tanta ilusión comencé y que a día de hoy veo como algo carente de vida y dulzura, algo que no mereciera más que llamas y olvido. La obra cuya una viste y que abrazaste cual la abracé yo ha ido creciendo poco a poco bajo el velo de la niebla y he llorado mucho sintiendo la pérdida. Como digo, siempre te he escrito para referirte llantos; es, pues, justo el dedicarte a ti esta carta con el deseo de encomendarte la primicia de mi compromiso. Si mal no recuerdo, en una de las cartas pasadas, te mencioné de pasada la existencia de una muchacha. Te hablaré de ella. Su nombre es Elise y es hija del médico del pueblo. Cuando, recordarás, caí enfermo e incluso se llegó a temer por mi vida, fue ella quien me cuidó en mi lecho con cuanto el buen doctor le sugería. Ella me traía los alimentos y me medía la fiebre; ella me tranquilizaba si en sueños perdía la vista; ella me arropaba en las duras noches, constante clima de este apartado pueblo. Elise se encariñó pronto de su enfermo; y este enfermo, esta alma dolida de hace tiempo encontró en esta dama a amiga fiel y prendido de ella vivo hoy. Son muchas las cosas que debería y deseo contarte, muchos los momentos de dicha y amor uqe hemos pasado juntos, muchas las noches de chimenea y pipa en su compañía, leyendo libros, contando sueños. Han sido muchas noches mi querido amigo Friedrich, eternas noches. ¿Recuerdas nuestra infancia? La dulce señora que por el tiempo hacía las veces de madre y maestra de ambos nos mandó en una ocasión la lectura de un librito que nunca me llegó a gustar. Recuerdo cómo, cada noche intentaba cogerlo sin éxito por el recelo que le tenía. Era un libro muy viejo de la biblioteca de mi padre y Wagner, que amó el libro desde su primera lectura, siempre me ha recriminado el no comprenderlo. Te remito a este suceso que recuerdo con nostalgia y felicidad divertida en nuevas del placer que me ha suscitado su lectura en el tiempo presente, en especial uno de sus pasajes que recuerdo haberlo releído con mi dama en una de nuestras veladas. El canto V, mi buen Friedrich; el canto V. Tantas lecturas hechas y tanta vida pasa ante nuestros ojos y no vemos que nuestra propia existencia son dos páginas de un cuidado libro escrito hace demasiados años. ¡Cuánto sufrimiento había en los amantes! ¡Cuán triste historia amigo Friedrich! Tanto nos impactó el fin trágico y el engaño que terminada la lectura, con paso presuroso nos juramos amor eterno y nos besamos... tanto cambió nuestras almas ese pequeño pasaje. El jueves pedí su mano y para felicidad de ambos, nuestro enlace será en Vienna en el próximo verano. Soy muy feliz, como nunca, creo, he sido o he soñado ser. Elise es inquieta y maravillosa. Ama la música tanto como en su día la amé yo y baila con tal dulzura que todas las damas que a su alrededor danzan buscan cada noche el símil de sus movimientos. Soy dichoso y sonrío. He principiado un poema, un gran poema en regalo de nuestro enlace, igual que aquel famoso poeta inglés, pero con la seguridad de que sólo ella conocerá los versos. ¿Qué opinas de todo esto amigo Friedrich? Creo estar haciendo lo correcto, la amo sinceramente y creo seremos muy felices. Su familia es muy humilde, quiero que Elise y yo vivamos en Vienna, pero tampoco quiero despegarme de esta tierra que nos ha encontrado. Ve preparándolo todo, pues he de regresar en un mes para principiar los preparativos del enlace. Avisa a mi hermano y dile que necesitaré de alguien que vaya a recogerme a la estación. Estoy ansioso de volver a veros. Os remitiré un telegrama en el momento en que parta. Mis más animados saludos: Eric Von Bicken | ||||
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Eryk Von Bicken -
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